El Sistema Familiar y el Tratamiento para Adultos Jóvenes

¿Por qué es tan difícil cambiar?!

Resulta que las familias están diseñadas para resistir el cambio, tanto en toda la familia como en sus miembros individuales. Las familias son lo que los científicos y los terapeutas de sistemas familiares llaman «sistemas autorregulados».»Dado que los sistemas de autorregulación como la estabilidad (homeostasis), la respuesta de autorregulación resiste automáticamente los cambios, incluso los buenos cambios. Esto puede ser complicado durante la terapia familiar, cuyo objetivo, por supuesto, es facilitar el cambio. Debido a que una familia es un sistema de miembros interdependientes, tiende a interferir con los cambios intentados por miembros individuales, ya que cualquier cambio significativo para un solo miembro de la familia significa un cambio para toda la familia. Es más, los individuos tienden a replicar dinámicas desde su sistema primario–la familia–a otros sistemas en los que participan, como la escuela, el trabajo y el matrimonio. Por lo tanto, los adultos jóvenes tienen la complicación adicional de tener que hacer cambios en el contexto de la transferencia familiar a múltiples sistemas nuevos.

¡Así que ahora sabes por qué es tan difícil cambiar!

Un enfoque de cambio basado en sistemas familiares tiene en cuenta estas dimensiones de la vida familiar autorreguladas y resistentes al cambio e intenta burlarlas. Una forma en que un enfoque de sistemas familiares para el tratamiento aborda esta resistencia al cambio es ver el cambio como si ocurriera en dos niveles: cambio de primer orden y cambio de segundo orden.

Cambio de primer orden

El cambio de primer orden es un cambio que se produce a nivel de comportamiento sin afectar las reglas de funcionamiento del sistema. Estos cambios se consideran más superficiales y menos sostenibles que los cambios de segundo orden.

Ejemplo:

* John y Mary luchan todo el tiempo.
* Cansados de todas las peleas, deciden dejar de hablar por completo.
* Ahora ya no están luchando, pero no han cambiado la dinámica subyacente, o «regla», de hostilidad que gobierna su relación. Ya no se gritan el uno al otro, pero la disfunción sigue ahí.
Los cambios de primer orden se consideran menos sostenibles y menos impactantes que los cambios de segundo orden, pero desempeñan un papel práctico en la terapia de sistemas. Los cambios de primer orden pueden crear un cambio temporal en la dinámica sistémica que puede sentar las bases para cambios de segundo orden más sostenibles.

Cambio de segundo orden

Los cambios de segundo orden implican no solo cambios en el comportamiento, sino cambios (o «violaciones») de las reglas del sistema en sí.

Ejemplo:
* John y Mary luchan todo el tiempo.
* La próxima vez que peleen, John hace un baile tonto.
* Al involucrar a Mary de una manera algo ridícula e inesperada, John ha roto la regla de la hostilidad (al menos temporalmente) y ha interrumpido esta dinámica negativa habitual de lucha. La hostilidad que está en la raíz de su lucha se interrumpe en sí misma.
Mientras que los enfoques como la modificación del comportamiento buscan principalmente un cambio de primer orden, la terapia de sistemas familiares busca principalmente un cambio de segundo orden. Para los adultos jóvenes en tratamiento, el desafío es prepararse para participar con éxito en numerosos sistemas en lugar de solo en el sistema familiar. Las personas a menudo transfieren reglas y patrones de su sistema familiar a otros sistemas, como el trabajo o la escuela; la niña que confronta con su padre controlador, por ejemplo, puede llevar la regla de la confrontación a las relaciones con otras figuras de autoridad, como profesores o empleadores.

La clave, entonces, es equipar a la joven para romper la regla de la confrontación en su familia y en otros sistemas en los que participa. Esto la ayudará a cambiar estas dinámicas disfuncionales en su propio sistema familiar y a prevenirlas en sistemas futuros, como la universidad, el dormitorio, el matrimonio y el trabajo. Por lo tanto, el cambio de segundo orden puede ocurrir para un sistema completo y/o para un miembro individual de ese sistema.

Así que, aunque el camino hacia la curación puede estar lleno de resistencia sistémica, ¡ánimo! Al reconocer esta resistencia sistémica normal al cambio y burlarla, el terapeuta de sistemas familiares puede ayudar a revisar incluso los comportamientos más arraigados. Solo toma algo de tiempo, persistencia, y tal vez un poco de baile tonto.

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